Un domingo más, un poema más
Algunas veces parece que todo nos soríe; que todo nos viene ‘de cara’; que todos nuestros sueños parecen cumplirse… Y, de repente, sin saber razón alguna, algo (o alguien) quiebra esa armonía.
No obstante, debemos seguir adelante; sacar fuerzas y, sobre todo, no perder nunca la capacidad de soñar. Aquel o aquella que no tiene sueños está muerto; tan solo camina por la vida esperando que ésta se consuma. ¡¡Soñad siempre!!
Permitidme compartir estos versos con vosotr@s, que he querido acompañar con un tema de Rod Stewart, titulado: “I’m in the mood for love”.
Podéis escucharlo aquí.
Debí pisar un trébol
de cuatro hojas
cuando caminé, descalzo,
por el jardín
de los deseos.
Desde entonces
la suerte se recorre en mi contra
la vida me ha dado la espalda
mientras la noche
de Luna Nueva
ilumina mi desesperanza.
Noche infinita
oscuridad eterna
que acompaña mi senda
deja que la luz me alumbre
y despierte mi alma,
deja que la certidumbre
alcance de nuevo mi ánima.
¿Dónde habitan las luciérnagas
que iluminaban el camino
de la esperanza?
Antaño antorchas primaverales
que guiaban al viajero
perdido por los humedales,
hogaño ciego hachón
desaparecido por la luz cegadora
de la confusión.
He visto una estrella fugaz
en la oscuridad del día
he apretado fuerte mis párpados
y he hecho de su noche, mi noche;
en su efímero vuelo
he cerrado mis ojos
y he pronunciado, en silencio,
un único deseo…
Ya se han consumido varias jornadas
y aún hoy la noche
sigue siendo noche,
y lo fue ayer
y anteayer también lo fue
y el otro
y el anterior al otro.
El sueño al fin me ha rendido
después de interminables
noches de desvelo
y he soñado un sueño
del que no quise despertar;
paseaba por primaverales jardines
iluminados
por la luz de la esperanza,
atardeceres cálidos
acompañaban mis pasos
y en la noche tibia
sus veredas dibujaban
claros caminos iluminados
por luciérnagas enamoradas.
Mi anhelo
por fin se ha cumplido,
ya el sendero ilumina
tu llegada
y en tu mano has recogido
el trébol de cuatro hojas
que debí pisar aquella tarde;
escucho acercarse
el cálido sonido
de tu alma despierta
hacia mi corazón enamorado.
Ya mis brazos esperan tu cuerpo
ya mi sueño espera tu ensueño.
Ya te espero.
Gracias.
Mi nombre es José Manuel Contreras de Lucas, y nací el 9 de mayo de 1960 en un pequeño pueblo de la provincia de León, cuyo nombre es Puente Almuhey.
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