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Archivo para Domingo, 28 de marzo de 2010

Último domingo de marzo; último poema de marzo.

Domingo, 28 de marzo de 2010

No sé si os sucede a todas o a todos vosotros, pero yo recuerdo mi infancia y me encanta. Sobre todo recuerdo momentos y lugares que, creo, han marcado mi personalidad, o al menos parte de ella.

Yo pasaba los veranos en un pequeño pueblo, cerca de una Capital, de lo que hoy es la Comunidad de Castilla-León, y donde sus habitantes tomaban un ‘coche de línea’ para bajar a la ciudad a arreglar sus asuntos, o los chicos y chicas mayores a iban a estudiar.

Había un lugar que hacía de parada, al borde la carretera frente a las eras, donde se trillaba en verano. En ese lugar había tres grandes piedras grises donde se sentaban los viajeros a esperar y donde los más pequeños jugábamos a subirnos y saltar desde lo alto.

Ya no hay eras en el pueblo; ya no están aquellas grandes piedras grises donde pasábamos las noches de verano mirando el cielo; ahora lo han ocupado las viviendas, pero en mi recuerdo siempre estarán aquellas grandes piedras grises, las eras, el cielo estrellado, y los viajeros de aquel ‘coche de línea’, que tres veces al día nos acercaba la ciudad.

De fondo se puede escuchar un tema del grupo Spandau Ballet, titulado “Through the barricades”.

Si os apetece, aquí podéis escuchar estos versos.

 

Me he soñado de nuevo
sentado sobre aquellas piedras grises
que apostadas
junto a la empedrada carretera principal
frente a las eras
servían de acomodo a los viajeros
que aguardaban pacientes
el coche de línea
que les acercaba a la Capital
tres veces al día.

Antaño, hace…
hace ya unos cuantos años
aquellas piedras grises
me parecían grandes
casi inalcanzables
para un niño de nueve años
que iba ya descubriendo la vida
palmo a palmo.

Nos reuníamos, de niños,
sobre aquellas piedras grises
las noches de verano
para leer el cielo
preñado de estrellas
que titilaban sobre nuestras cabezas
en guiños de colores
las noches de Luna Nueva.

Ha pasado el tiempo…
mucho tiempo ya
y se desaparecieron las eras
y también las estrellas
dejando huérfanas
de viajeros y niños
aquellas piedras grises.
El progreso –decían unos–.
La especulación –respondían otros–.
Edificaron donde antes se trillaba
e iluminando la noche
cegaron las estrellas.

Me he soñado de nuevo
sentado sobre aquellas piedras grises
y te he recordado
infancia.

 

 Buen domingo, para tod@s.

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