Deja que mis manos te regalen unos versos, este último domingo de febrero
Esta mañana
he mirado mis manos
las he descubierto sobre el brazo del sofá
del salón
pacientes
como esos girasoles
que aguardan
expectantes
una nueva salida del sol.
He visto
las huellas de la vida vivida
surcando aquella piel
que antaño fue joven
y en la que ahora
reposan los recuerdos,
los sinsabores, las alegrías,
los adioses…, y los sueños.
Y las he descubierto
porque he sentido
las de mis hijas al abrazarme
y decirme ‘te quiero’
las he descubierto
porque he encontrado en las suyas
toda una vida por vivir
incierta y desconocida
pero ansiosa por venir
y acomodarse a su lado.
He descubierto sus manos
he descubierto mis manos
cuánta vida vivida
cuánta vida por vivir
permíteme que abrece hoy
el mañana
permíteles que abracen hoy
el ayer
permíteme abrazarlas ayer
hoy
mañana
y siempre.
Te deseo un feliz domingo.
Mi nombre es José Manuel Contreras de Lucas, y nací el 9 de mayo de 1960 en un pequeño pueblo de la provincia de León, cuyo nombre es Puente Almuhey.
Puedes leer sobre mí en la página "
José Manuel: No se porque pero aveces también yo suelo mirar mis manos, y descubro en ellas las manos de mi abuela y aveces de mi padre… También he visto en ellas el paso de los años como dices, es tiempo que quedo atrás que no vuelve, pero que nos ha enseñado tantas cosas. Como siempre muy hermoso tu poema para refrescar la mañana que empieza de este domingo tranquilo en casa.
Buenas tardes Jose Manuel
Es cierto las manos marcan el pasar de los años,la vida vivida,pero por muy arrugadas que esten siguen dando abrazos y caricias
Preciosos versos para este ultimo dominggo de Febrero
Os deseo lo mejor para esta semana que comienza
Besos
Lucy
Buenas noches, Carolina
Muchas veces miramos nuestras manos, pero pocas nos preguntamos sobre todo lo que han hecho, y lo que es más, lo que aún les queda por hacer.
Gracias, como siempre, por pasearte por aquí.
Besos
Buenas noches, Lucy
Las manos siempre están prestas a acariciar y ansiosas por abrazar. Somos nosotros los que, a veces, no las dejamos hacer lo que de verdad están deseando ¿Te has parado a pensar cuánta gente a nuestro alrededor jamás sentirán la caricia de otras manos? Quizá estén solos, en este mundo tan lleno de gente; quizá no se atrevan por su educación, por su cultura.
Besos y buena semana.